No es una tarea fácil, y sobretodo, si no existe un consenso generalizado entre las marcas que elaboran productos gourmet españoles.
Refuerzo del branding. Una de las primeras cosas que deberíamos hacer es la creación una identidad gourmet fuerte para España, similar a la de Francia e Italia. Con valores como el
packaging, el
storytelling, los valores, la trazabilidad, los sellos de calidad de las DO’s. IGP’s etc. Pero si una denominación clara Producto Gourmet Español, no será fácil. Las páginas web de las marcas deben ser motores y escaparates de las mismas, donde puedan de una manera orgánica trabajar sin barreras el posicionamiento correcto de los productos, las categorías y la marca en sí.
Mayor educación del consumidor. Es clave, y por ello la obsesión por crear contenidos divulgativos sobre los productos, las marcas, su historia, su elaboración… hay que explicar el valor de productos y como se elaboran, para que el consumidor sepa cuánto cuesta producirlo, como, por ejemplo, el jamón ibérico de bellota pata negra (36/48 meses de curación) o el aceite de oliva virgen extra (Cosecha temprana, diferentes variedades de aceituna…), sus certificaciones de origen…
Aprovechamiento de tendencias. Incorporar los productos españoles en tendencias gastronómicas globales (ej. tapas en la alta cocina, fusión con otras cocinas).
Presencia en ferias y eventos internacionales: Más visibilidad en mercados clave para aumentar reconocimiento y prestigio (Asia, EE.UU., Francia, Italia).
Mucho por hacer, pero hay personas y empresas como
Made in Spain Gourmet, que sabemos que ese es el único camino a seguir. El de desarrollar nuestro espacio el que nos merecemos y debemos luchar por defenderlo, porque somos la gastronomía de referencia a nivel mundial, pero no estamos al nivel de país y de marcas para refrendarlo. ¡Sigamos!